LA CARTA
PD: es la edición argentina, con una presentación no muy esclarecedora de Alfredo Rosso (y no es por Alfredo)
PD: es la edición argentina, con una presentación no muy esclarecedora de Alfredo Rosso (y no es por Alfredo)
conceptos, lo logra mediante "El sublime objeto de la ideología"*. En este texto, más precisamente en el capítulo "Cómo inventó Marx el síntoma", Zizek habla acerca de conceptos tales como el fetichismo de la mercancía, la máscara ideológica o del mundo estructurado en fantasía. ¿Cómo defender, desde estos términos, la idea de una burocracia omnipotente? Fácil. Como punto de partida, tomar la noción de fetichismo en el ámbito de lo social. Simplificando la ecuación, se puede mencionar lo siguiente: en el intercambio comercial, un billete de $ 100 vale más que un kilo de bananas. Si uno se detiene a pensar, la utilidad o valor intrínseco de cada uno es claro: el primero, antes de adoptar la forma monetaria, es un simple papel. Por su parte, el kilo de bananas sirve para una necesidad alimenticia que incluso puede formar parte de una dieta primaria. Más allá de esto, y de ser concientes de ello, en el intercambio actuamos "como sí" ese billete valiera por varios kilos de la fruta mencionada: somos fetichistas en la práctica, mas no en la teoría. Y es esto a lo que apunta Zizek. Sabemos racionalmente que la burocracia no es todopoderosa, pero actuamos efectivamente con la creencia de que si lo es. La realidad social se apoya en un "como sí": como si el presidente fuera la voluntad popular, como si la burocracia fuera omnipotente. En cuanto se pierde la creencia, la realidad social se desintegra. "La creencia sostiene la fantasía que regula la sociedad" remarca Zizek. Y entonces toma el ejemplo de "El Proceso" de Kafka: se aduce que el autor checo exagera con la imagen de lo burocrático, pero la puesta en escena de la fantasía opera en la realidad social. Y esa realidad social se apoya en la fantasía ideológica. Posteriormente, Zizek utiliza a Pascal y su concepción de que no obedecemos por convicción: no es obediencia real, ya que está medida por nuestra subjetividad. No obedecemos a la autoridad, sino que seguimos nuestro arbitrio, que nos dice que a la autoridad hay que obedecerla porque es buena. "Encontramos razones que justifican nuestra creencia porque ya creemos, no es que creamos porque hayamos buenas razones para creer", apunta el autor. La respuesta final de Pascal: abandona la argumentación racional y sométete al ritual ideológico. Por último, no me olvido de Hermes. Porque no hay más que ver un capítulo de Futurama para entender de qué hablamos cuando hablamos de burocracia. Simplemente, hay que levantar en andas a este personaje. *Zizek, S., "El sublime objeto de la ideología", S XXI, México, 1992
pretenciosamente que se desecha y que no en términos valorativos. Contra esto, el punk arremete con el "hágalo usted mismo": no hay que saber tocar eruditamente para formar una banda, el rock es libertario y la sociedad del espectáculo que acartona los géneros sucumbe. La industria cultural es la mismísima mierda. Mc Laren se llenó los bolsillos con
los Sex Pistols, pero el mensaje no era excatamente la supresión de un capitalismo acabado, sino apedrear los lineamientos pactados por aquellos sectores que se autoproclamaron meritorios de llevar la corona y el bastón de lo que las personas debían consumir. La imagen parte en mil pedazos los modelos de lo vendible, y las crestas o alfileres de gancho en el cuerpo atraviesan la nueva escena. Esto es política. El nuevo glam desde New York Dolls hasta los Mifits, es político. Me permito entonces hablar de una estética vanguardista.
autogestión era para todos: todos pueden hacer todo, y quienes dirigen la sociedad como un ente totalizante no comandan ninguna razón. El arte heredaba los conceptos libertarios de la anarquía. A las claras, el punk era el síntoma en términos de Zizek. Y lo seguirá siendo a principios de los 80' con The Clash: el punk es de los oprimidos, de la clase obrera inglesa, de la pobreza de los barrios más deplorables de Kingston. La contratapa del disco "The Clash" en los suburbios, la letra de "Police and thieves" y las manifestaciones de los trabajadores en Londres sirven como expresión, al igual que los ritmos de los oprimidos en "Sandinista". La política en estado puro, centralizando la protesta. Música para las masas, pero para las masas postergadas. La TV oprime, hay que salir a la calle a ganarse el lugar ("Negro o blanco a encenderlo, se enfrentan a la nueva religión. Todos sentados alrededor de la televisión. Londres se quema!") Las letras encabezan, la estética rockabilly acompaña.
joven que empujaba los restos de lo pacato. Los Violadores compraron estética y protesta, variable artística y connotaciones políticas. El tiempo los hará tambalear y por momentos se condensarán en las corrientes de un nuevo rock argentino comercial y acartonado. Los restos que dejó esta primera oleada, más los resabios de otras tantas como Todos Tus Muertos, no llegaron a imponer un legado fuerte en la escena. Más allá de esporádicas apariciones de grupos minoritarios y cortos en el tiempo, como los hardcore o bandas punk menores, el movimiento no logró asegurarse la vanguardia de la protesta. Los 90' traerán consigo un nuevo frente encabezado por bandas como 2 Minutos: es el surgimiento del rock barrial y el canto a lo inocuo. Así, las letras se perfilan para solventar temas de amores baratos, la birra, el barrio y el fútbol. Pero no el fútbol de "Represión" ("fútbol, asado y vino son las cosas del pueblo argentino") sino el fútbol que marcha hacia el opio.
método de producción opresor en términos marxistas. Ahora se trata de el policía "del barrio", "el que nos viene a sacar porque estamos la birra". "Descarten los tubos, empiezen a correr, la yuta está muy cerca..." (2 Minutos). No es el mismo policía que mató a Santillán o a Kostecki, no es el del gatillo fácil, es una analogía de Matute de Don Gato. "Está todo bien, si no me jode, yo no lo jodo": no se lo cuestiona, se lo asimila y se lo respeta como parte del mismo submundo. Y entonces el punk deja de romperse el lomo para mostrar miserias y se dedica a darle la mano a las FM que "cada tanto le pasan un temita". Son los nuevos tiempos, no sólo en la Argentina sino en el mundo que encabezan los Green Day, mano derecha de la industria cultural.
*Apartado: el valor residual de Flema
Imposible dejar de lado a Flema, la banda del fallecido "Ricky" Espinosa, quien con sus nuevas insignias supo darle, por un instante, el lugar que el punk se merecía. Rolling Stones, el skate, la cumbia, Beethoven y el tetra-break como signos reciclables de una cultura que todo lo desecha. Entender esto es entender, como señala Stuart Hall, la simbología nazi usada por los Sex Pistols.