En el momento que estaba leyendo algunas cositas de Debord, de la Internacional Situacionista y del Cabaret Voltaire (entre otras cosas) me encuentro con esto, que cool...!
sábado, 18 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Elegite uno
Y elegí "Trece maneras de mirar a un cuervo", de Fabián Casas. Casi que me emociona Casas cuando le escribe al padre o la madre...
UNO
El hombre sueña que es un hombre
y el cuevo sueña que es un cuervo
Nunca se ponen de acuerdo
DOS
En un baile, el Cuervo se reencuentra
con su primera novia.
Deciden irse a vivir juntos
Y poner una verdulería en la costa
Compran un caballo y entre sus pertenencias
cargan a la cuñada del Cuervo.
Una hermana mayor que usa vestidos
largos y floreados
y hace ruido con la boca cuando come.
El caballo se llama Corto.
TRES
Todo el día trabajando
con la cancha inclinada.
La novia, que era prostituta,
vuelve a serlo.
Si no fuera que es cierto,
esto parecería un relato de Onetti.
CUATRO
El Cuervo cae enfermo,
la novia se las toma.
La mujer que hace ruido con la boca
le confiesa que no es la hermana,
sino la madre.
El Cuervo suda por las noches
y piensa que va a morir.
La mujer lo cuida
untándole barro en la panza
y dándole té con canela.
Esto sucede en un cuartucho
de la parte de atrás de la verdulería
que ya no funciona.
El olor de las verduras y de las frutas
[fermentadas
se mezclan en los sueños del Cuervo
CINCO
Entonces, el Cuervo se recupera.
SEIS
Pasa todo un día gritando
el nombre del caballo
en un descampado
que crece detrás del negocio,
contra el bolsón de oscuridad
donde viven los que no tienen
dónde caerse muertos.
SIETE
Junta sus pertenencias
y saca un pasaje.
Vuelve al barrio
que le parece más ruidoso
OCHO
Todavía hay teléfonos grandes y ruidosos.
Grabados de dos cintas inmensas.
Trenes largos y pesados que surcan
el país. Alguien se puede sentar
en un coche comedor y escribir
mientras la máquina avanza
en la Gran Llanuera de los Chistes.
Los chicos juegan en la calle.
Los policías cuidan las esquinas.
Los Compañeros están en veremos.
Hay cines en los barrios
y nadie puede entrar a ver una película
con cinco panchos en la mano.
La cancha de su equipo del alma
está en su lugar original. Y parece inamovible.
Largas paredes de gente, con sombreros,
siguen impacientes los movimientos
supremos de Farro, Pontoni y Martino
NUEVE
En otro baile conoce a una mujer joven.
Se casan, tienen tres hijos.
Y empieza a usar sacos extravagantes.
DIEZ
A mitad de camino
muere su mujer.
El Cuervo se queda solo
y empieza a sentir una falla
en su estado de ánimo
y en el oído derecho
ONCE
El Cuervo posó
en la frente de un edificio blanco
para dolor de cabeza de los
fotógrafos que tenían que
retratarlo sin nada.
Ellos quieren al edificio
para una postal hermosa
de la ciudad de estudiantes
de Iowa City. Le tiran piedras y
le gritan, pero el Cuervo no se inmuta.
Desde arriba, los ve diminutos
Y graciosos. El Cuervo hace lo que quiere.
DOCE
Ahora salta y se sotiene en el aire.
Nunca imiten al Cuervo en sus casas.
TRECE
Tal vez por restos de la película mal digeridos
que dejó de ver cuando se durmió,
el Cuervo sueña que está desnudo
en un baño turco luchando con dos tipos
que lo quieren matar. Uno de ellos
es su hijo mayor. No lo puede creer.
Y está sangrando por las heridas
cuando se despierta y escucha el ruido
del reloj. De golpe, los 81 años sobre la tierra
pasan frente a sus ojos
como panes de azúcar
que la lluvia puede desintegrar.
En la mesita de luz está
la dentadura postiza
flotando boca abajo
en un vaso de agua.
Los lentes para leer
y las pastillas de miel que come
desde que hace mucho
dejó de fumar. En el cajón,
un paquete de viagra. Y un consolador
negro y largo como una morcilla.
En el piso, la pelela hedionda
rodeada de revistas deportivas
que estuvo leyendo en voz alta-
La pieza está oscura.
Afuera el día resplancede.
El Cuervo se endereza en la cama
Y siente un ligero picazón en la próstata
y un gusto pastoso en la boca. Y
el deseo, primero, desordenado,
anárquico de volar.
Entonces salta y se sostiene en el aire.
UNO
El hombre sueña que es un hombre
y el cuevo sueña que es un cuervo
Nunca se ponen de acuerdo
DOS
En un baile, el Cuervo se reencuentra
con su primera novia.
Deciden irse a vivir juntos
Y poner una verdulería en la costa
Compran un caballo y entre sus pertenencias
cargan a la cuñada del Cuervo.
Una hermana mayor que usa vestidos
largos y floreados
y hace ruido con la boca cuando come.
El caballo se llama Corto.
TRES
Todo el día trabajando
con la cancha inclinada.
La novia, que era prostituta,
vuelve a serlo.
Si no fuera que es cierto,
esto parecería un relato de Onetti.
CUATRO
El Cuervo cae enfermo,
la novia se las toma.
La mujer que hace ruido con la boca
le confiesa que no es la hermana,
sino la madre.
El Cuervo suda por las noches
y piensa que va a morir.
La mujer lo cuida
untándole barro en la panza
y dándole té con canela.
Esto sucede en un cuartucho
de la parte de atrás de la verdulería
que ya no funciona.
El olor de las verduras y de las frutas
[fermentadas
se mezclan en los sueños del Cuervo
CINCO
Entonces, el Cuervo se recupera.
SEIS
Pasa todo un día gritando
el nombre del caballo
en un descampado
que crece detrás del negocio,
contra el bolsón de oscuridad
donde viven los que no tienen
dónde caerse muertos.
SIETE
Junta sus pertenencias
y saca un pasaje.
Vuelve al barrio
que le parece más ruidoso
OCHO
Todavía hay teléfonos grandes y ruidosos.
Grabados de dos cintas inmensas.
Trenes largos y pesados que surcan
el país. Alguien se puede sentar
en un coche comedor y escribir
mientras la máquina avanza
en la Gran Llanuera de los Chistes.
Los chicos juegan en la calle.
Los policías cuidan las esquinas.
Los Compañeros están en veremos.
Hay cines en los barrios
y nadie puede entrar a ver una película
con cinco panchos en la mano.
La cancha de su equipo del alma
está en su lugar original. Y parece inamovible.
Largas paredes de gente, con sombreros,
siguen impacientes los movimientos
supremos de Farro, Pontoni y Martino
NUEVE
En otro baile conoce a una mujer joven.
Se casan, tienen tres hijos.
Y empieza a usar sacos extravagantes.
DIEZ
A mitad de camino
muere su mujer.
El Cuervo se queda solo
y empieza a sentir una falla
en su estado de ánimo
y en el oído derecho
ONCE
El Cuervo posó
en la frente de un edificio blanco
para dolor de cabeza de los
fotógrafos que tenían que
retratarlo sin nada.
Ellos quieren al edificio
para una postal hermosa
de la ciudad de estudiantes
de Iowa City. Le tiran piedras y
le gritan, pero el Cuervo no se inmuta.
Desde arriba, los ve diminutos
Y graciosos. El Cuervo hace lo que quiere.
DOCE
Ahora salta y se sotiene en el aire.
Nunca imiten al Cuervo en sus casas.
TRECE
Tal vez por restos de la película mal digeridos
que dejó de ver cuando se durmió,
el Cuervo sueña que está desnudo
en un baño turco luchando con dos tipos
que lo quieren matar. Uno de ellos
es su hijo mayor. No lo puede creer.
Y está sangrando por las heridas
cuando se despierta y escucha el ruido
del reloj. De golpe, los 81 años sobre la tierra
pasan frente a sus ojos
como panes de azúcar
que la lluvia puede desintegrar.
En la mesita de luz está
la dentadura postiza
flotando boca abajo
en un vaso de agua.
Los lentes para leer
y las pastillas de miel que come
desde que hace mucho
dejó de fumar. En el cajón,
un paquete de viagra. Y un consolador
negro y largo como una morcilla.
En el piso, la pelela hedionda
rodeada de revistas deportivas
que estuvo leyendo en voz alta-
La pieza está oscura.
Afuera el día resplancede.
El Cuervo se endereza en la cama
Y siente un ligero picazón en la próstata
y un gusto pastoso en la boca. Y
el deseo, primero, desordenado,
anárquico de volar.
Entonces salta y se sostiene en el aire.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Mi cocina como caja de Pandora
Hace tres meses que hay un tipo atrás de mi heladera. Lo descubrí una noche de no-calor, cuando fui a satisfacer un antojo de queso rallado. Ahora, cada vez que voy a la cocina, lo saludo y él me responde con un gesto. Si estoy de humor, le convido una aceituna.
El tipo sigue ahí, acurrucado y muy nervioso...
El tipo sigue ahí, acurrucado y muy nervioso...
jueves, 2 de diciembre de 2010
"Green Day no es punk"
Mientras sigo recabando y articulando información para mi tesis sobre el punk, transcribo nota de Página 12 a Pete Shelley, de Buzzcocks, antes de tocar el 26/11 en el teatro de Flores...
Por Luis Paz
Por Luis Paz
Como para demostrar que el mundo ha vivido equivocado y mientras los principales mercados eran dominados por Diana Ross (Estados Unidos) y ABBA (Reino Unido), el 4 de junio de 1976, Howard Devoto y Pete Shelley debían cancelar su show en el Free Trade Hall de Manchester con los Sex Pistols porque el resto de su grupo, Buzzcocks, no apareció. A partir de entonces, la historia demuestra que Buzzcocks articuló tácitamente toda la escena de Manchester: trabajaron con Tony Wilson cuando era conocido como comunicador y no como promotor, grabaron Spiral Stratch con producción de Martin Hannett (que luego se convertiría en productor top de la movida) y dieron forma a la poética de la angustia que mistificaría a Ian Curtis, aunque con la ironía más presente. Ni Control ni 24 Hour Party People
son fieles a la importancia (tal vez accidental) del grupo que Shelley llevó adelante luego de la salida de Devoto, que armaría Magazine. Dice Shelley: “Esas películas son sobre Tony, el tipo que cohesionó a la escena; e Ian, el tipo que la resume. 24 Hour Party People fue una comedia, ésa no fue la historia verdadera. Los Buzzcocks siempre estuvimos en el lado B de la historia, salvo ahora que ya la industria no deja que haya lado B: simplemente estamos fuera del lado A”.Pete Shelley se entera de que hace un mes, en esta misma ciudad en la que tocará el 26 de noviembre, Green Day actuó frente a 35 mil personas: “Green Day no es punk; no sé si hay punk hoy. A ese nivel, seguro que no. Tocar para esa cantidad de gente no tiene que ver con el punk. El hacelo vos mismo tuvo que ver con que nadie se fijaba en vos porque el punk no era algo que pudieran convertir en una moda y porque no estábamos de acuerdo con una industria manejada por carroñeros. La industria hoy vende las sobras de un pasado que no le pertenece, como hacen con el punk. Si hasta los Jonas Brothers usan una estética que viene del punk”, tira este punk original.
Una relación angustiante con todo, un nihilismo cerrado y un sentido del humor corrosivo originado en una seria mirada sobre el entorno fueron los distintivos que hicieron de Buzzcocks una banda tan singular, junto a las guitarras galopantes, el bajo en corcheas y la batería opaca y violenta. “Siempre fui serio. El humor fue el modo que encontré para denunciar todas las estupideces que se hacen a diario”, explica. Y con ese humor también venía una obra situacionista, que buscaba generar espacios de ruptura a partir de desnudar las miserias e idioteces del modo occidental: “Fijate en Orgasm Addict, que para algunos es una canción tonta, Ever Fallen in Love pero lo que está proponiendo es el problema de sobredimensionar el sexo”, dice Shelley.
Orgasm Addict y Ever Fallen in Love (With Someone you Shoudn’t’ve), por caso, les propiciaron el mote de “banda de singles”, aun cuando han editado álbumes hilados (como sus fundamentales Another Music in a Different Kitchen, Love Bites y A Different Kind of Tension). Incluso Ever Fallen in Love fue reversionada en 2005 para un disco homenaje al legendario DJ británico John Peel por cuatros de copa como Elton John, Robert Plant, Roger Daltrey y Roger Waters. Shelley, que viene en compañía del histórico guitarrista Steve Diggle, el bajista Chris Remington y el baterista Danny Farrant, no ve mal aquello de “la banda de singles”. En última instancia, también eso es hoy una posibilidad: “El iPod ha vuelto a poner al single en foco. Es la nueva radio; pero así como en la radio había buena música y basura, en iTunes hay algunas cosas buenas y mucha mierda”.
jueves, 14 de octubre de 2010
Confesionario
El hombre me resultó agradable a la vista. Morocho, con aire melancólico pero con pinta de esos que en el baile no le escapan al éxito con las mujeres, me ofreció un cigarrillo y me hizo un comentario sobre la tarde noche. “Se viene el agua, no amigo?”. En el Parque Centenario sobrevolaba un olor inminente al aguacero que sucedería a esos minutos de charla, y que le pondría un límite de tiempo a nuestro encuentro. “Sí”, le respondí, “creo que me voy para casa”. Yo culminaba mi cita con el footing, cosa que era de mi agrado, y había parado cinco minutos para recuperar el aire de los pulmones, quienes me pedían a gritos un descanso. A pesar de todo, algo en ese personaje me atraía. Quizás era esa sinceridad que reflejaban sus ojos a cada comentario que me hacía. Pero también, creo que estaba esperando que me dijera algo más. Se notaba. Lo notaba. Sus gestos, su expresión y el permanente hablar del muchacho me decían que de un momento a otro iba a soltar lo que tenía adentro. Y lo que era adentro era, como me lo esperaba, el amor por una mujer. “¿Sabés porqué estoy acá, amigo? Porque me llamó mi ex mujer para que la venga a ver. Ella es cartonera, me dijo que iba a estar en el Parque y me vine. Lo que pasa es que se la está picoteando un gil, y quiero ver que onda”. Le pregunté si la amaba. “¿Cómo no la voy a amar? Es el amor de mi vida”. Ni bien salieron esas palabras, sus ojos engrandecieron, su mirada dejó la tristeza que esbozó al principio y todo su exterior se tiñó de excitación. Me despedí, le deseé suerte. Por casualidad había cumplido una función en la vida de ese hombre.
La lluvia comenzó, incesante.
La lluvia comenzó, incesante.
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